El teletrabajo y el cierre de guarderías complican la retirada del pañal en los más pequeños

Ante la ausencia de rutina por la situación excepcional y el confinamiento, los expertos recomiendan a los padres paciencia y no entorpecer el desarrollo de cada niño con presión o castigos

El momento exacto de iniciar el proceso no existe, cada niño marcará su propio ritmo en función de su desarrollo madurativo

El teletrabajo de los padres unido al cierre de colegios y guarderías ha provocado que el momento de la retirada del pañal en los más pequeños se haya convertido en algo más difícil de lo habitual. Para afrontar este momento sin las rutinas habituales, el Área de Pediatría del Hospital de Manises aconseja como clave de este proceso, confiar en la capacidad del niño con tranquilidad y afecto. Lejos de presionar, la función que tienen los padres es la de tender la mano de su hijo y no entorpecer su desarrollo natural.

Muchos padres, ante esta circunstancia excepcional, se preguntan sobre el momento ideal para empezar este proceso. Pero, según la Dra. Isabel Piqueras, pediatra del Centro de Salud de Quart: “el momento exacto no existe, cada niño marcará su propio ritmo en función de su desarrollo madurativo”. Para conseguirlo con éxito, es importante que el niño sea capaz de caminar de forma autónoma, de conocer dónde está el aseo y de subir y bajar sus pantalones y ropa interior de manera ágil.

Otro signo que podemos identificar es el momento en el que el niño empieza a mostrar a sus padres que el pañal está mojado, “es entonces cuando empieza a ser consciente y es el momento idóneo para comenzar el proceso. Al principio lo señalará después de haberse orinado, luego durante y finalmente un poco antes de la micción”, afirma la especialista del Hospital de Manises.

Los procesos de aprendizaje de los niños son muy variados a la hora de aprender nuevas rutinas y procesos, pero el más recomendado en esta situación es el aprendizaje por imitación. La Dra. Piqueras recomienda “empezar el entrenamiento enseñando al niño con naturalidad cómo utilizan el baño sus padres y hermanos para facilitar ese aprendizaje por imitación”. Al principio es recomendable utilizar un orinal o un adaptador para el váter que permita al niño sentarse y levantarse sin dificultad. Los primeros días le acompañaremos a sentarse en el orinal sin ropa algún rato, siempre sin forzar para que no desarrolle miedo o aversión.

Un proceso sin castigos ni presiones

El proceso puede ser largo, pero los profesionales del Área de Pediatría del Hospital de Manises nos aconsejan que los primeros días se felicite y refuerce positivamente con gestos de alegría, besos y abrazos cuando consiga usarlo con éxito teniendo en cuenta que al principio es normal que durante días o semanas haya escapes. En tal caso, no se debe reñir al pequeño, sólo explicárselo con cariño y, si al cabo de unas semanas ha adquirido correctamente el control de su esfínter durante el día, conviene retirar el pañal de noche. “Como en todo, la confianza en el niño y el buen humor son clave para facilitar el proceso”, concluye la Dra. Piqueras.



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