La Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET) ha solicitado al Gobierno que agilice el pago de la ayuda de 20 céntimos por litro de carburante anunciada para las empresas transportistas. La organización empresarial advierte de que el encarecimiento del gasóleo y el retraso en el abono de las ayudas están provocando problemas de tesorería y una progresiva descapitalización del sector.
¿Qué reclama FVET ante la subida del combustible?
FVET reclama que las ayudas al combustible se abonen de manera inmediata para aliviar la presión financiera que soportan las empresas de transporte por carretera.
La Federación recuerda que el combustible representa actualmente alrededor del 40% de los costes de explotación de un vehículo pesado. Las sucesivas subidas del precio del gasóleo han incrementado los gastos operativos y han reducido los márgenes de numerosas empresas transportistas.
Según explica el presidente de FVET, Carlos Prades, el retraso en las ayudas está afectando tanto a la capacidad financiera como al funcionamiento cotidiano de las empresas.
“El transporte está soportando una presión económica muy difícil de asumir. El retraso en el abono de las ayudas está tensionando la capacidad operativa y financiera de muchas empresas”.
¿Por qué son urgentes las ayudas de 20 céntimos por litro?
La ayuda de 20 céntimos por litro de carburante tiene como objetivo compensar parcialmente el incremento de los costes energéticos que soporta el transporte por carretera.
FVET considera que esta cuantía no cubre completamente el aumento real del precio del combustible. No obstante, su pago inmediato permitiría que las empresas dispusieran de mayor liquidez para afrontar gastos como el repostaje, los salarios, el mantenimiento de los vehículos, los seguros o la financiación de las flotas.
La Federación alerta de que algunas compañías ya están experimentando dificultades económicas importantes.
“El incremento del combustible está siendo muy superior a las ayudas anunciadas. Aun así, necesitamos que se paguen cuanto antes porque hay empresas que empiezan a tener dificultades financieras importantes”, señala Prades.
FVET pide eliminar el límite de minimis
La Federación también solicita a la Unión Europea que elimine los límites vinculados al régimen de ayudas de minimis, así como cualquier otro tope que pueda reducir la cantidad que reciben las empresas.
El objetivo es que la ayuda de 20 céntimos se aplique sobre la totalidad de los litros consumidos, independientemente del tamaño de la empresa o del número de vehículos que integren su flota.
FVET recuerda que durante la crisis provocada por la guerra de Ucrania se habilitaron mecanismos excepcionales para evitar que estos límites redujeran la eficacia de las ayudas.
La organización considera que el incremento de los costes afecta a todo el sector y que las medianas y grandes empresas también deben poder acceder a apoyos proporcionales a su consumo y a sus gastos reales.
El retraso de las ayudas amenaza la viabilidad de las empresas transportistas
La falta de liquidez puede dificultar que las empresas afronten sus pagos habituales y mantengan la actividad en condiciones normales. Por ello, FVET advierte de que el retraso está generando una progresiva descapitalización del tejido empresarial del transporte.
Esta situación resulta especialmente preocupante por el carácter estratégico del sector. El transporte por carretera garantiza el abastecimiento de comercios, industrias, hospitales y hogares, además de sostener buena parte de la actividad logística y económica.
FVET reclama, por tanto, medidas ágiles, eficaces y adaptadas a la evolución del mercado energético.
“El sector necesita liquidez inmediata. No hablamos de beneficios, hablamos de poder seguir operando con normalidad”, concluye Carlos Prades.
¿Qué consecuencias puede tener el encarecimiento del gasóleo?
El aumento del precio del combustible puede provocar:
- Una reducción de los márgenes empresariales.
- Problemas de tesorería para afrontar los gastos corrientes.
- Mayor presión financiera sobre autónomos y empresas.
- Pérdida de capacidad para renovar o mantener las flotas.
- Dificultades para garantizar la continuidad de determinados servicios.
- Un posible traslado del incremento de costes al conjunto de la cadena logística.
