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Solo el 6,6% de las empresas valencianas cuenta con un protocolo frente a contingencias

  • Ante la falta de soluciones concretas frente eventuales riesgos, el COIIV está trabajando en la creación de un ‘Hub de Innovación’ que promueva un espacio de colaboración público-privada donde empresas y administraciones puedan compartir soluciones concretas

Las empresas valencianas no están preparadas para hacer frente a una nueva DANA. Esta es la principal conclusión del estudio ‘Resiliencia Tecnológica: Impacto y Oportunidades Post-DANA’, una radiografía de la salud del tejido productivo valenciano en 2026, que pone de manifiesto las importantes carencias y deficiencias en los protocolos y sistemas de gestión de riesgos de las compañías ubicadas en la provincia.

“El Colegio, tras asumir el papel de coordinación y atención de necesidades durante la DANA, ahora quería dar un paso más y analizar la realidad empresarial valenciana para colaborar con los distintos agentes (profesionales, empresas e instituciones) y ser capaces de implementar medidas preventivas reales. Las empresas son conscientes de que deben implementar protocolos para asegurar continuidad del negocio, antes sucesos extremos o imprevisibles, pero, muchas veces el día a día y la falta de financiación impide llevar a cabo medidas efectivas”, destaca Federico Torres, presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Valencia.

El informe, promovido por el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Valencia (COIIV) y elaborado por Improven, ha contado con la participación de 286 encuestados con perfil estratégico y técnico (un 88% pertenecía al tejido empresarial y un 12% a instituciones). En su presentación realizada hoy, se han dado a conocer las principales dificultades que enfrentaron las empresas valencianas tras sucesos imprevisibles y de gran dimensión, como la DANA o el apagón y las medidas que se han implementado.

En base a la información recopilada, destacan dos grandes problemas: la ausencia generalizada de una estrategia clara en las empresas y la escasa digitalización de los sistemas de riesgos. Así, el estudio concluye que solo el 6,6% de las empresas valencianas dispone de un protocolo para gestionar contingencias, aunque casi el 60% lo está considerando. Por otro lado, la ausencia de planes no depende del tamaño de la empresa, ya que solo el 2,9% de las grandes está preparada.

Un mayor tamaño no asegura una mejor preparación, ni la existencia de planes sólidos ante este tipo de situaciones; es decir, las empresas grandes no están aprovechando bien sus recursos para hacer una gestión eficaz de riesgos”, ha asegurado durante la presentación Sergio Gordillo, socio director de Improven.

Respecto a la implementación de herramientas digitales en la gestión de riesgos, el informe pone de manifiesto la ausencia en 9 de cada 10 empresas, aunque el 63% lo está valorando (hay una intención de hacerlo, pero no se ha ejecutado). Los motivos que argumentan para la falta de implementación de estos sistemas van desde la falta de presupuesto, la rígida cultura organizacional, la dificultad para acceder a financiación o ayudas públicas, la ausencia de talento o falta de referentes en su sector, entre otros.

No obstante, tanto empresas como administraciones tienen muy claros los beneficios del uso de herramientas digitales en la gestión de riesgos y destacan las áreas en las que la tecnología podría aportar mayor valor inmediato: alertas tempranas, gestión de la emergencia y continuidad del negocio. Así, la simulación de escenarios, la comunicación y la monitorización de infraestructuras se presentan también como alternativas posibles de mejora.

Extraídos en el marco del proyecto Ingeniatech (Programa Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) Comunitat Valenciana 2021-2027, todos los datos de este informe y el perfil de los encuestados pasa a formar parte del primer Observatorio de Tecnología e Información del tejido productivo valenciano que se actualizará de forma periódica.

Impacto real y aprendizaje

Las organizaciones valencianas -independientemente de su carácter público o privado y de su tamaño- reconocen en la encuesta los principales fallos de gestión en los riesgos: sistemas de alerta deficientes, lentitud en la toma de decisiones, falta de protección de infraestructuras y activos críticos o la ausencia de coordinación con administraciones y/o proveedores.

En contraposición, los enfoques de resiliencia son distintos según el tamaño ya que los riesgos que enfrentan son diferentes: pasa de la mera supervivencia en pequeñas empresas a la complejidad sistémica de las grandes, cuya dimensión ralentiza la capacidad de respuesta en momentos críticos. Y, todo ello, a pesar de que más de la mitad de las organizaciones encuestadas

(157) se han visto afectadas por fenómenos extraordinarios durante los últimos 5 años y el 58% afirma que les cogió totalmente desprevenidos.

Los tres principales problemas a los que se enfrentaron al sufrir estos fenómenos climáticos fueron la interrupción de la actividad productiva y los servicios, los daños materiales en instalaciones, equipos o infraestructuras y las pérdidas económicas. El riesgo para la seguridad de los trabajadores y colaboradores y los problemas en la cadena de suministro ocupan el cuarto y quinto lugar.

En palabras de Sergio Gordillo, “en este nuevo escenario, donde lo excepcional se vuelve recurrente, resulta clave incidir en el aspecto cultural y la vinculación con el propósito empresarial y evolucionar hacia modelos de gobierno más avanzados; donde los riesgos extremos no se traten como excepciones, sino que se gestionen como parte estructural del negocio, integrando la resiliencia en la operativa”.

Asumir el reto climático: Hub de Innovación

En lo que sí coinciden la mitad de los encuestados es en señalar que el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales debe ser referente técnico e impulsor de proyectos piloto y formación especializada frente a la gestión de riesgos. “Nos ven como un partner tecnológico”, ha asegurado Torres y, por ello, “nos hemos puesto a trabajar en la creación de un ‘Hub de Innovación’ que promueva un espacio de colaboración público-privada donde empresas y administraciones puedan compartir soluciones concretas en este ámbito”.

En este sentido, el 72,4% de las empresas está dispuesta a participar en este Hub si está enfocado a acciones concretas y resolutivas y, de ellas, el 68% son micro o pequeñas empresas. Los sectores que más interés han mostrado en este espacio de colaboración son aquellos más expuestos operativamente frente a los riesgos climáticos como la agricultura, la industria, la energía, las infraestructuras y el transporte.

Los puntos donde el Colegio va a poner el foco de trabajo, en base a los intereses manifestados por los encuestados, son: la innovación tecnológica, la planificación y ejecución estratégica, la inteligencia artificial y la automatización o el desarrollo de políticas públicas y la colaboración público-privada. Para abordar estos ejes, el Colegio ha definido su hoja de ruta estratégica para los próximos meses, para ello se pondrán en marcha mesas de expertos especializadas en cada temática con la misión de analizar los desafíos actuales y diseñar soluciones concretas que se canalizarán a través de la creación de un Hub de Innovación. Este nuevo espacio funcionará como el motor transformador de la institución, permitiendo que las ideas detectadas se conviertan en temas tangibles que aporten valor real a todos los colegiados, a la sociedad y a la industria.