Cemento anti-radiación para el búnker oncológico del hospital La Milagorsa

CEMEX se ha especializado en el suministro de hormigón baritado a centros sanitarios. En los últimos años el Hospital Carlos III y el Hospital de Toledo, entre otros, han construido búnkeres con este material

El recinto aislará al resto del centro sanitario de la radioactividad que producen los aparatos oncológicos, un servicio imprescindible en los hospitales

En total, la compañía ha suministrado hormigón baritado, un material capaz de retener las radiaciones de los aparatos oncológicos

 

CEMEX se ha especializado en la fabricación y suministro de hormigón baritado con el objetivo de evitar que la radiación de los equipos oncológicos atraviese las paredes y provoque problemas de salud al personal del hospital, pacientes o acompañantes. Con este objetivo la compañía ha suministrado hormigón baritado al Hospital Vithas La Milagrosa de Madrid.

La característica principal de este tipo de material es que permite anular la radiación que emiten las maquinas oncológicas. Con esta obra, el centro se suma a otros hospitales que ya cuentan con hormigón baritado CEMEX como son el Hospital Carlos III y el Hospital Beata de Madrid, el Hospital de Toledo, el Hospital Provincial de Cuenca y también una ampliación llevada a cabo en las instalaciones de rayos X del Hospital Universitario 12 de Octubre.

 

Blindar las radiaciones de la zona oncológica

La función del búnker es la de blindar la radioactividad que producen los aparatos oncológicos para aislar este espacio del resto del centro sanitario. Con el fin de conseguirlo, la compañía desarrolla en exclusiva un hormigón especial con barita (sulfato de bario), un árido natural que permite aumentar considerablemente la densidad de un hormigón convencional convirtiéndolo así en un material capaz de retener las radiaciones de los rayos X.

Este tipo de hormigón, además de tener unas características especiales, se ha suministrado en condiciones complicadas dado el difícil acceso a la sala desde la calle. El transporte se ha realizado en pequeñas cantidades ya que su relación de peso y volumen es muy superior a la de un hormigón convencional. Por otro lado, en el momento de la colocación, el hormigón debe tener la densidad requerida y su bombeo debe realizarse con la máxima precaución.

Además, este tipo de material, similar al que se utiliza en las bóvedas de los reactores de centrales nucleares, tiene que ser verificado y revisado por el Consejo de Seguridad Nuclear para comprobar que cumple con los requerimientos que se establecen para este tipo de instalaciones.



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