Susana Puig: “Cuando ofrecemos a nuestros pacientes participar en estudios de investigación, la respuesta es muy buena; más del 95% aceptan”

 Cuéntenos brevemente su trayectoria profesional y una frase con la que todos podamos entender el área de investigación en la que trabaja actualmente.

Soy médico y dermatóloga. Cuando terminé la residencia me especialicé en la dermato-oncología. Profundicé en la investigación sobre todo tanto en técnicas de diagnóstico no invasivo, en el estudio genético y el estudio inmunológico aplicado al diagnóstico y a la terapéutica del melanoma. Actualmente soy la jefa de servicio de dermatología del Hospital Clínic de Barcelona y también dirijo un grupo de investigación propio en el Instituto de Investigación Biomédica August Pi y Sunyer (IDIBAPS), que en su denominación resume muy bien nuestras líneas principales de investigación, se llama “Melanoma: imagen, genética e inmunología”.

¿Cómo surge su vocación por la investigación y el tratamiento a pacientes? ¿Y por qué en cáncer? ¿Se ha inspirado en alguien para ser dermato-oncóloga médica?

Antes incluso de querer ser médico quería ser investigadora, me gustaba la investigación y la ciencia, incluso la ciencia matemática. Pero cuando tenía 17 años mi padre estuvo gravemente enfermo y tuve que estar con él en el hospital. En esas circunstancias conocí a bastantes médicos y pensé que me interesaría trabajar en la investigación aplicada a la medicina. O sea que entré en la medicina ya pensando en la investigación. Después, hice dermatología, que es una especialidad donde en muchas patologías no se conocía la etiopatogenia, o causas subyacentes en el origen. Por eso me pareció interesante y ya desde la residencia estuve involucrada en investigación, interés que nunca he abandonado.

Dedicarme al melanoma fue una sugerencia del catedrático José Mª Mascaró, que me sugirió incorporarme al grupo de investigación de melanoma y desarrollar técnicas de imagen no invasoras para el diagnóstico. Originariamente me interesaba la patología inmunológica, pero luego he vuelto, a través del melanoma y a la inmunología.

“Antes de querer ser medico quería ser investigadora, me gustaba la investigación y la ciencia, incluso la ciencia matemática”

Muchas personas me han inspirado en mi trayectoria profesional. De la dermatóloga Teresa Castel, que en aquel momento era la responsable de la atención de pacientes de melanoma, aprendí su empatía con los pacientes y su espíritu luchador de no abandonar nunca a un paciente y estar con ellos hasta el final. El método científico y la pasión por la investigación las adquirí de la mano de Xavier Estivill, genetista con el cual empecé a realizar todos los trabajos de laboratorio, un investigador muy sólido y con un conocimiento científico muy profundo. Xavier Estivill era un genetista muy importante, al menos para mí lo ha sido y sigue siéndolo. Posteriormente, gracias a la colaboración estrecha con el Dr Malvehy, fuimos desarrollando todo lo que ahora es nuestro equipo de investigación. Así que sí, desde luego he tenido influencias y sobre todo trabajo colaborativo y en equipo.

ASEICA se está caracterizando por reivindicar soluciones de urgencia para un sistema científico español que está en riesgo debido, entre otras causas, a un déficit de inversión pública en I+D+i. ¿Comparte esta visión? ¿Qué mejoraría de la carrera científica?

Completamente, lo mejoraría casi todo. Lo primero sería reconocer el esfuerzo que supone una carrera investigadora con unos salarios más correctos de entrada, con un reconocimiento profesional que implicara que un investigador no tenga que estar pendiente de becas hasta una edad muy avanzada y que pueda consolidar su vida como profesional mucho antes. Con recursos para las líneas de investigación muy superiores, porque cuando comparamos los recursos que pedimos nosotros para un proyecto de investigación, el mismo proyecto en Estados Unidos recibe una financiación 10 veces superior que la financiación que recibes por el mismo proyecto en España. Aquí todo está infradotado. Los sueldos a lo mejor son 10 veces inferiores, la inseguridad es 10 veces superior. O sea, que es realmente una carrera de obstáculos continuada. Y así es muy difícil, hay muy buenos investigadores españoles pero realmente es muy difícil seguir adelante.

¿Valora suficientemente la sociedad la figura del investigador? ¿Cree que el paciente o sus familiares son conscientes de los esfuerzos que se hacen cada día investigadores y oncólogos?

 Si preguntas a la gente sí que siente orgullo por los investigadores. Pero si explicáramos a la gente lo que está cobrando un investigador… Probablemente, primero no se lo creería y después tal vez no sé si sería capaz de decir: “yo creo que debería ganar tanto como este o este otro profesional”. No estoy muy convencida porque en nuestro país tenemos mucha tendencia a querer igualar por abajo, en lugar de intentar pensar que todos estamos mal pagados y que tenemos que tender a ir hacia arriba.

Realmente, no sé si la sociedad está preparada para exigir que los sueldos sean más acordes al nivel europeo en la investigación y en todo lo demás.

Al menos en lo que a nosotros respecta, lo que hace referencia a mi experiencia, sí que lo valoran mucho tanto los pacientes como sus familiares. Y de hecho, cuando nosotros ofrecemos a nuestros pacientes participar en estudios de investigación, en donar muestras para biobancos o participar de forma altruista en proyectos, la respuesta es muy buena. Yo diría que más del 95% de los pacientes aceptan. Por lo tanto, yo creo que sí que son conocedores y que sí que lo valoran. Además, les gusta participar en la investigación y se sienten orgullosos de la investigación que se hace en nuestro país.

“En España todo está infradotado. Los sueldos a lo mejor son diez veces inferiores, la inseguridad es diez veces superior”

Destáquenos un avance que le haya llamado la atención en el último año. Y un científico o equipo de investigadores.  

Destacaría a Amaya Viros, que es una investigadora española que está trabajando en Inglaterra. Los estudios en los que ella ha desarrollado modelos murinos de melanoma y como ha ayudado a entender el microambiente tumoral en el melanoma y el efecto de la radiación ultravioleta en este microambiente. Y también la implicación de algunos factores del estroma o de lo que está alrededor del tumor, no tanto centrándonos en el propio tumor sino en todo lo que le acompaña.

 ¿Qué mensaje lanzaría a los jóvenes investigadores que quieren dedicarse al área oncológica?

Les diría que en la actualidad existen muchísimas posibilidades de éxito ya que tecnológicamente hemos avanzado muchísimo en los últimos años, lo que favorece que estudios que antes requerían de muchos años, se puedan realizar en un tiempo mucho menor. Que existe una gran colaboración internacional, y que deben tener una mente abierta y que lo que más necesitamos ahora son espíritu crítico e ideas que se salgan un poco del pensamiento clásico. Es decir, más innovación, aquellas personas que siempre se les ocurre hacer las cosas del revés o puntos de vista distintos aplicados a la investigación. Creo que es lo que nos dará más éxitos en el futuro.

ASEICA es sitio de encuentro entre investigadores básicos, clínicos y traslacionales. ¿Qué les diría a los oncólogos que todavía no están en la Sociedad?

Les diría que es la sociedad perfecta para interaccionar de una manera multidisciplinar y entender cuáles son las necesidades colectivas para poder crear un poco de “lobby” de opinión y, a su vez, también poder identificar aquellos grupos de investigación que son complementarios a aquello que estamos haciendo. De esta forma, se favorece el trabajo en equipo y la investigación colaborativa, que al final es lo que conduce al éxito.

 Dentro de 10 años, ¿dónde cree que estaremos en la carrera frente al cáncer? ¿Cómo vivirá un paciente la enfermedad en la próxima década?

Creo que los pacientes vivirán el cáncer con mucha más normalidad. Creo que es uno de los avances en los cuales estamos generando grandes diferencias. De ser una enfermedad tabú de la que nadie hablaba, nadie explicaba y a lo mejor nadie reconocía delante de su familia, amigos o de la sociedad. Una enfermedad que vamos a normalizar y de la cual vamos a sentirnos orgullosos como supervivientes de ella porque además estoy convencida de que la mayoría de los pacientes de cáncer van a sobrevivir al cáncer y en algunos casos van a ser enfermos crónicos. De alguna manera, vamos a dejar este estigma tan negativo por su normalización en la sociedad y porque vamos a conseguir o bien curarlo o bien cronificarlo.



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